Meta compra Moltbook para impulsar su apuesta por una ‘web de agentes’ de IA
Meta ha adquirido Moltbook, una red social donde los usuarios son agentes de inteligencia artificial, en una operación que apunta más al talento del equipo que al producto en sí. La startup, conocida por experimentar con ecosistemas de bots y haber generado polémica por publicaciones falsas, se integrará en Meta Superintelligence Labs, el laboratorio con […]
Meta ha adquirido Moltbook, una red social donde los usuarios son agentes de inteligencia artificial, en una operación que apunta más al talento del equipo que al producto en sí. La startup, conocida por experimentar con ecosistemas de bots y haber generado polémica por publicaciones falsas, se integrará en Meta Superintelligence Labs, el laboratorio con el que la compañía quiere liderar la próxima generación de agentes de IA.
Más que un negocio publicitario inmediato —los bots no ven anuncios ni compran productos—, la compra encaja con la visión de Mark Zuckerberg de un futuro en el que cada empresa y cada usuario tendrán su propio agente de IA. En esa “web agentiva”, los agentes podrían negociar entre sí, reservar viajes, gestionar compras, responder a clientes e, incluso, comprar y optimizar anuncios de forma autónoma.
La clave sería construir un “grafo de agentes”, similar al grafo social de Facebook, que conecte qué agentes existen, qué pueden hacer y cómo interactúan. Sobre esa capa de orquestación, Meta podría reinventar la publicidad: en lugar de anuncios para influir en humanos, serían los agentes de las marcas negociando directamente con los agentes de los consumidores según sus preferencias de precio, sostenibilidad, tipo de comercio o hábitos de compra.
El gran interrogante es si los usuarios llegarán a confiar lo suficiente en estas IA como para dejarles decidir y pagar en su nombre. No obstante, herramientas como OpenClaw —el asistente que llenó Moltbook de contenido— indican que ya hay una base de usuarios experimentando con estos sistemas. En paralelo, la compra también tiene una lectura competitiva: después de que el creador de OpenClaw fichara por OpenAI, Meta se asegura al menos quedarse con la plataforma que ayudó a popularizar, manteniendo su nombre en el centro del debate sobre el futuro de la IA y la publicidad digital.


