Sophia Space recauda 10 millones para revolucionar los centros de datos en órbita
Sophia Space, una startup asociada con Nvidia, ha levantado 10 millones de dólares para desarrollar una nueva generación de centros de datos en el espacio que se enfrenten al gran problema de los chips de alta potencia: la refrigeración en órbita. Aunque en el espacio hace frío, no hay aire que circule, por lo que […]
Sophia Space, una startup asociada con Nvidia, ha levantado 10 millones de dólares para desarrollar una nueva generación de centros de datos en el espacio que se enfrenten al gran problema de los chips de alta potencia: la refrigeración en órbita. Aunque en el espacio hace frío, no hay aire que circule, por lo que disipar el calor de los procesadores resulta muy complicado.
En lugar de usar los tradicionales satélites voluminosos con grandes radiadores —como estudian empresas como SpaceX, Google o Starcloud—, Sophia Space apuesta por una arquitectura delgada y modular inspirada en un programa de Caltech para crear plantas solares orbitales. De ese proyecto surgió una especie de “vela” espacial, flexible y ligera, que la compañía ha adaptado para alojar servidores.
Su producto clave son los TILES: paneles modulares de 1 metro por 1 metro y solo unos centímetros de grosor, que integran paneles solares y racks de servidores. Gracias a esta forma plana, los chips pueden apoyarse directamente sobre un disipador pasivo, eliminando la necesidad de sistemas de refrigeración activos. Según el CEO Rob DeMillo, hasta el 92 % de la energía generada se dedicaría al procesamiento, una eficiencia muy superior a los diseños tradicionales, aunque exige un software avanzado para repartir la carga de trabajo entre los procesadores.
La empresa probará primero su sistema de refrigeración pasiva en tierra y, después, montará sus TILES en un satélite de la firma Apex Space para validar la tecnología en órbita hacia finales de 2027 o principios de 2028. A corto plazo, Sophia quiere vender estos módulos a operadores de satélites que necesiten mayor capacidad de computación a bordo, como misiones de observación de la Tierra que generan enormes volúmenes de datos, sistemas de alerta y seguimiento de misiles financiados por el Pentágono o redes de comunicaciones cada vez más complejas.
Mirando a la década de 2030, Sophia Space imagina enormes centros de datos espaciales formados por miles de TILES, con estructuras de unos 50 por 50 metros capaces de ofrecer 1 megavatio de potencia de cálculo. DeMillo sostiene que intentar construir centros de datos en órbita con sistemas menos eficientes no será rentable y que una única gran estructura, en vez de una constelación dispersa enlazada con láseres, será más simple de diseñar y operar.
La noticia incluye bloques promocionales sobre eventos de TechCrunch (Disrupt 2026 y Founder Summit 2026), sin relación directa con el desarrollo tecnológico de Sophia Space, que pueden considerarse contenido publicitario adjunto al artículo principal.


