El creador de OpenClaw, ahora en OpenAI, anima a los desarrolladores a “jugar” con la IA para aprender más rápido
Peter Steinberger, desarrollador detrás del popular agente de IA OpenClaw y recientemente fichado por OpenAI, explicó en el nuevo pódcast Builders Unscripted que la mejor forma de trabajar hoy con inteligencia artificial es a través de la exploración y la experimentación, sin esperar ser experto desde el primer día. Contó que empezó creando una herramienta […]
Peter Steinberger, desarrollador detrás del popular agente de IA OpenClaw y recientemente fichado por OpenAI, explicó en el nuevo pódcast Builders Unscripted que la mejor forma de trabajar hoy con inteligencia artificial es a través de la exploración y la experimentación, sin esperar ser experto desde el primer día.
Contó que empezó creando una herramienta integrada en WhatsApp, que dejó en pausa porque pensó que los grandes laboratorios de IA harían pronto algo similar. Sin embargo, al ver que nadie lo hacía, retomó la idea y construyó el prototipo de lo que luego sería OpenClaw. El proyecto terminó de “encajar” durante un viaje a Marrakech, donde, con mala conexión a internet pero buen acceso a WhatsApp, comprobó que su bot le facilitaba tareas cotidianas: buscar restaurantes, consultar información en el ordenador, enviar mensajes a amigos y más.
Steinberger subraya que los modelos de IA actuales son capaces de resolver problemas por sí mismos, de una forma comparable al trabajo de los programadores humanos. Aun así, insiste en que sacarles partido es una habilidad que se aprende con práctica, y critica el término “vibe-coding” porque sugiere que programar con IA es algo trivial. Lo compara con aprender a tocar la guitarra: al principio se es torpe, pero con tiempo se desarrolla un “instinto” sobre cómo pedirle cosas a la IA y cómo ajustar los prompts cuando algo sale mal.
Su recomendación para quienes temen que la IA les quite el trabajo es cambiar el enfoque: asumir la identidad de creador y solucionador de problemas y usar la IA como herramienta. Para él, quienes tengan iniciativa, curiosidad y capacidad para construir cosas estarán “más demandados que nunca” en un mundo cada vez más automatizado.


