China blinda a sus mejores expertos en IA y endurece el control sobre capital extranjero
China ha comenzado a restringir los viajes al extranjero de sus principales investigadores y fundadores de startups de inteligencia artificial, especialmente en el sector privado, obligando a algunas de las figuras más destacadas a pedir autorización gubernamental antes de salir del país. Esta nueva política busca frenar la fuga de talento en un momento en […]
China ha comenzado a restringir los viajes al extranjero de sus principales investigadores y fundadores de startups de inteligencia artificial, especialmente en el sector privado, obligando a algunas de las figuras más destacadas a pedir autorización gubernamental antes de salir del país. Esta nueva política busca frenar la fuga de talento en un momento en que la demanda global de expertos en IA se dispara y la tecnología se considera un activo estratégico tanto económico como de seguridad nacional.
El giro se enmarca en una serie de advertencias previas: desde 2025, las autoridades chinas ya aconsejaban a algunos líderes del sector evitar viajar a Estados Unidos, evidenciando la creciente sensibilidad del gobierno en torno a la IA. La tensión se ha intensificado con el caso de Manus, una startup china de IA cuyo acuerdo de compra por 2.000 millones de dólares por parte de Meta está siendo investigado por Pekín. Los dos cofundadores de Manus tienen prohibido salir del país mientras los reguladores analizan si la operación vulnera las normas chinas de inversión extranjera, y estudian recaudar alrededor de 1.000 millones de dólares para recomprar la empresa y deshacer el acuerdo con la tecnológica estadounidense.
Estas medidas llegan en pleno estrechamiento de la brecha tecnológica entre China y Estados Unidos. Según el último índice de IA de la Universidad de Stanford, la diferencia de rendimiento entre los mejores modelos de IA de ambos países se ha reducido del 31% en 2023 a solo un 2,7% en marzo de 2026. Mientras Washington sigue liderando en calidad de modelos y patentes de alto impacto, China está alcanzando o superando a los laboratorios estadounidenses en número de publicaciones científicas, citas académicas y volumen total de patentes en IA.
Además de limitar los movimientos físicos de su talento, Pekín también planea controlar con mayor rigor la entrada de capital estadounidense en sus empresas punteras de IA. Compañías como Moonshot AI, StepFun o ByteDance necesitarían el visto bueno del gobierno antes de aceptar inversiones de Estados Unidos. Esto se suma a otras contramedidas económicas recientes: dos rondas de controles a la exportación de 14 minerales raros clave para la industria militar de alta tecnología y la prohibición a centros de datos financiados por el Estado de utilizar chips de IA extranjeros. En conjunto, la estrategia muestra que China está blindando su ecosistema de IA al tiempo que endurece la competencia tecnológica con Occidente.


