Marc Lore quiere que cualquiera cree su propio restaurante virtual con IA en menos de un minuto

El veterano emprendedor de comercio electrónico Marc Lore, conocido por vender startups a Amazon y Walmart, está impulsando Wonder, su plataforma de restauración y entrega, hacia un modelo profundamente apoyado en la inteligencia artificial y la robótica. La pieza central es Wonder Create, una herramienta que permitirá a cualquier persona —desde cocineros independientes hasta influencers […]

Por noticiasia

7 de mayo de 2026 08:01 a. m. hrs 3 min de lectura
Marc Lore quiere que cualquiera cree su propio restaurante virtual con IA en menos de un minuto

El veterano emprendedor de comercio electrónico Marc Lore, conocido por vender startups a Amazon y Walmart, está impulsando Wonder, su plataforma de restauración y entrega, hacia un modelo profundamente apoyado en la inteligencia artificial y la robótica. La pieza central es Wonder Create, una herramienta que permitirá a cualquier persona —desde cocineros independientes hasta influencers o marcas— diseñar y lanzar su propia marca de restaurante virtual en menos de un minuto.

Mediante un simple prompt, la IA generará el nombre del restaurante, su imagen de marca, descripciones, fotos, precios, información nutricional y todas las recetas. Una vez aprobado, el restaurante se activará en la red de cocinas de Wonder, que ya cuenta con 120 locales y prevé llegar a 400 el próximo año. Estas cocinas, descritas como “plataformas de cocina programables”, son espacios de unos 2.500 pies cuadrados, totalmente eléctricos y cada vez más robotizados, capaces de operar hasta 25 tipos de restaurantes distintos sobre una base de 700 ingredientes.

Además del personal humano (hasta 12 personas por cocina), Wonder incorpora cintas transportadoras, brazos robóticos y tecnología adquirida a empresas como Spice Robotics, fabricante de máquinas automáticas para preparar bowls. La compañía también planea introducir una “máquina de salsas infinita” capaz de producir cerca del 80% de las salsas que aparecen en recetas en internet. Según Lore, el objetivo es multiplicar la capacidad de producción de cada cocina: de unos 7 millones de comidas anuales a 20 millones, manteniendo el mismo número de empleados.

Con Wonder Create, Lore quiere convertir la creación de restaurantes en algo tan sencillo como montar una tienda en Shopify: un front-end de marca conectado a un potente motor de IA y una infraestructura física de cocinas automatizadas. Los usos potenciales van desde restauradores que desean probar nuevos platos antes de llevarlos a locales físicos, hasta influencers que quieren monetizar a su audiencia con menús personalizados, organizaciones sin ánimo de lucro que diseñen comidas específicas, o grandes marcas de entretenimiento que lancen restaurantes temáticos ligados a estrenos de películas.

El proyecto llega después del auge y la posterior caída de muchas “ghost kitchens” a inicios de la década de 2020, un modelo que prescindía del local físico abierto al público, pero que sufrió por la falta de fidelidad de los clientes y la calidad inconsistente, como se vio en el caso de MrBeast Burger. Wonder intenta diferenciarse con cocinas estandarizadas y altamente automatizadas para asegurar una mayor homogeneidad en el producto.

Sin embargo, el modelo aún no está probado a gran escala y tiene límites claros: la tecnología de Wonder no puede, por ahora, encargarse de procesos complejos como estirar masa de pizza o preparar sushi, por lo que se centra en platos relativamente sencillos como hamburguesas, pollo frito, alitas y bowls. Para reforzar su ecosistema, Lore ha ido comprando activos estratégicos como Grubhub (con su volumen de 250 millones de entregas anuales), la compañía de kits de comida Blue Apron y marcas de restauración como Blue Ribbon Fried Chicken, con la idea de escalar rápidamente estos conceptos a cientos o miles de puntos de producción a través de sus cocinas.

En conjunto, Wonder plantea un escenario en el que abrir un restaurante virtual podría ser tan rápido como escribir una idea en una caja de texto, apoyado en una red de cocinas automatizadas y en una logística ya consolidada. La gran incógnita es si el mercado y los consumidores estarán dispuestos a abrazar masivamente este modelo tras la experiencia mixta de las cocinas fantasma, y si la promesa de calidad constante y marcas infinitas será suficiente para sostenerlo en el tiempo.